Zambullidor del Titicaca: Consolidar la creación de un santuario para esta ave es su escudo contra la extinción
Por: Nelson Fernández (FUNDESNAP)
El viento del altiplano sopla cargado de historias de civilizaciones pasadas y de un ecosistema que se encuentra a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, el Lago Titicaca se extiende como un mar de espejos azules, un milagro de agua dulce entre las nubes. Es un lugar donde el cielo y la tierra se funden, donde la luz del sol quema con intensidad andina y el silencio solo es roto por el graznido de las aves y el susurro de las olas.
Pero en este paisaje de belleza sobrecogedora, se libra una batalla silenciosa. Una batalla por la vida de un ave única en el mundo, una especie que ha navegado estas aguas desde tiempos inmemoriales: el zambullidor del Titicaca (Rollandia microptera). Un ave que olvidó cómo volar para dominar el arte de la inmersión, y que hoy se enfrenta a amenazas, pero que también cuenta con una esperanza: La creación de una nueva área protegida subnacional que las cuide y con ellas, también a su entorno ambiental y cultural que es único en el planeta.
Esta es la crónica de una visita al corazón de Conserva Aves Bolivia, una iniciativa que busca tejer un manto de protección sobre la bahía de Suchez, en el Lago Menor, promoviendo la creación de un área protegida que es, a la vez, un santuario para el zambullidor y un faro de esperanza para las comunidades que habitan sus riberas. Un viaje donde la desolación de una playa llena de muerte se enfrenta con la tenaz esperanza de nidos activos y emprendimientos comunitarios.
Foto: Nelson Fernández FUNDESNAP
Titicaca: Un Ecosistema en la Cuenca del Cielo
El Lago Titicaca no es solo un cuerpo de agua; es una entidad viva, un regulador climático, una despensa de biodiversidad y la cuna de mitos fundacionales. Para los incas, fue el lugar de donde emergieron Manco Cápac y Mama Ocllo para fundar el Tahuantinsuyo. Hoy, es el lago navegable más alto del mundo, un vasto sistema acuático que alberga miles de especies, muchas de ellas endémicas.
Su importancia ecológica es incalculable. Es un humedal de relevancia internacional (sitio Ramsar), un corredor vital para aves migratorias y un hogar para especies que no existen en ningún otro lugar del planeta. Entre estas últimas, la rana gigante del Titicaca y, por supuesto, el evasivo zambullidor.
«Aquí en esta playa hemos encontrado como mínimo 60 zambullidores muertos», dice Sebastián Herzog, Director de Audubon América Latina y el Caribe, Hemos podido evidenciar más de sesenta cuerpos inertes de zambullidores, «No es algún fenómeno natural, es obra de la mano humana», sentencia Herzog.
La urgencia es palpable. «Yo creo que es muy urgente que se haga un estudio bien fundado« advierte. La posibilidad de que esta especie desaparezca de las aguas bolivianas es una sombra real que se cierne sobre el Titicaca.
Foto: Sebastián Herzog (Audubon)
Un Nuevo Amanecer para la Conservación
La iniciativa impulsada por Conserva Aves, con el liderazgo de FUNDESNAP y Armonía en Bolivia y operada por los socios locales Subo-Prometa, representa un modelo visionario donde la conservación y el desarrollo comunitario se entrelazan armoniosamente. Sebastián Herzog lo explica con convicción: «La protección del medio ambiente y el desarrollo económico no son contrarios, van de la mano».
Cuando esta nueva área protegida se declare será un espacio donde las comunidades locales podrán fortalecer su poder de decisión, mejorar sus ingresos y elevar su calidad de vida, de la mano de la conservación. «Las comunidades ya activaron un emprendimiento turístico al que están llegando visitantes», celebra Herzog. Los turistas se hospedan en albergues locales, disfrutan de la gastronomía tradicional y generan recursos que se quedan en la zona, demostrando que cuando la naturaleza prospera, las comunidades florecen.
Foto: Nelson Fernández (FUNDESNAP)
La preservación de la especie es posible
Cecilia Vides, coordinadora regional de la Iniciativa Conserva Aves por parte de RedLAC, destacó el enorme potencial paisajístico de la región y la necesidad de aprovecharlo de manera sostenible. «Hay mucha belleza escénica, hay mucho valor paisajístico también y eso hay que aprovecharlo sosteniblemente», afirmó. Vides subrayó que el éxito del proyecto dependerá del compromiso local y expresó su deseo de que las comunidades asuman un rol protagónico: «Ojalá las comunidades tengan ese empuje con el proyecto«, enfatizó, remarcando la importancia de la participación comunitaria y el apoyo por parte de la iniciativa Conserva Aves para garantizar la creación de una nueva área protegida subnacional y con ella la conservación y el desarrollo responsable en la zona.
Por su parte, Miguel Macuchapi Yana, responsable del emprendimiento comunitario, comparte su visión con orgullo: «Esta iniciativa nace para que las futuras generaciones tengan un sitio donde observar y apreciar toda la biodiversidad del Lago Titicaca». Sus palabras reflejan el profundo amor por su territorio y la sabiduría de entender que proteger la naturaleza es proteger el legado para los que vienen.
Un Modelo de Convivencia Armoniosa
Marcelo Arce, responsable de Turismo Sustentable de SUBO-PROMETA, describe el potencial único de este esfuerzo: «El generar un espacio donde el manejo compatibilice las actividades comunales con el bienestar del ecosistema es fundamental». El área protegida se convertirá en un laboratorio vivo donde la pesca tradicional utilizando prácticas ancestrales, la agricultura sostenible y el turismo de naturaleza coexisten en perfecto equilibrio.
La belleza escénica del lugar, con su combinación de valores naturales, culturales y arqueológicos, posiciona a esta nueva área protegida como un destino de esperanza.
A su vez, Arce manifiesta que la declaratoria del área protegida para el Zambullidor del Lago Titicaca avanza con pasos firmes. Tras la consulta a las comunidades involucradas, estas enviaron una solicitud formal al alcalde de Escoma para la creación del área, y actualmente la propuesta de ley —que cuenta con respaldo jurídico completo— se encuentra en revisión por parte de la Dirección Jurídica municipal. Se espera que el proceso concluya en aproximadamente dos meses, dado el compromiso expresado por la autoridad local. Esta iniciativa se enmarca en el programa Conserva Aves, que busca garantizar la protección de especies y hábitats clave en la región.
Foto: Nelson Fernández FUNDESNAP
El Llamado a Ser Parte del Cambio
Conserva Aves, como estrategia continental de conservación, encuentra en esta iniciativa un ejemplo inspirador de su misión: proteger territorios de vida. Las aves, como el zambullidor, son guardianes que nos indican la salud de nuestros ecosistemas. Al protegerlos, protegemos todo el entramado de vida del que dependemos.
El llamado final es una invitación a sumarse a esta ola de optimismo. Como concluye Sebastián Herzog: «Invitamos a todas las autoridades a apoyar esta iniciativa y a las comunidades en esta labor tan noble de proteger su bahía, su ecosistema, su hogar».
El Lago Titicaca, ese mar en las alturas, está presenciando el nacimiento de un nuevo capítulo en su historia milenaria. Un capítulo donde las comunidades abrazan su rol como guardianes, donde el zambullidor resurge como símbolo de resiliencia, y donde la conservación se revela como el camino más sabio hacia el desarrollo verdadero. Este santuario no solo protegerá a un ave única -protegerá la esperanza misma, floreciendo en el techo del mundo.
Conserva Aves: Protección de Territorios de Vida
Detrás de este esfuerzo local late el corazón de una estrategia continental. Conserva Aves es más que un nombre; es una filosofía de acción. Se define a sí misma como «protección de territorios de vida». Es una alianza innovadora, audaz y visionaria que se adapta a cada rincón de América Latina para garantizar la creación y gestión sostenible de áreas protegidas.
Conserva Aves es una iniciativa liderada por American Bird Conservancy, National Audubon Society, BirdLife Internacional Américas, Birds Canada y la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC) a nivel regional. En Bolivia, esta visión es impulsada con liderazgo por FUNDESNAP y Armonía, tejiendo puentes entre la ciencia, la política y el conocimiento local. Como aliado estratégico se cuenta con el apoyo de Bezos Earth Fund.